Las dudas sobre la oposición


A poco más de un año de las elecciones presidenciales del 2020 es bueno preguntarse tanto por los avances y desempeño del Gobierno como por el trabajo y el estado de la oposición político – partidaria. Sólo veré este último punto.

El proyecto Mesa quedó herido de muerte (si en algún momento realmente llegó a nacer) con los resultados de octubre 2020. El candidato del fraude monumental y que se vendió como aquel a quien le arrebataron tramposamente la victoria, sólo obtuvo el 28% de la votación. Luis Fernando Camacho, el elegido bíblico para devolver la democracia al país, sólo obtuvo el 14% y casi exclusivamente en Santa Cruz. Golpe de Estado, masacres y gobierno de facto sirvieron apenas para concentrar (dispersar) a un 44% del electorado, 11 puntos por detrás del malvado masismo.

Las elecciones subnacionales le dieron un respiro a la oposición, aunque no exactamente a esa oposición. Entre nuevas siglas, diferentes candidatos y varios equilibrios regionales, la oposición pudo concentrar (nuevamente dispersar) seos gobernaciones y 39 municipios, especialmente los más poblados del país. El masismo obtuvo tres gobernaciones y 240 alcaldías.

Con estos datos podemos afirmar que la oposición político – partidaria se encontraba dispersa, reducida y esencialmente derrotada luego de dos comicios consecutivos.

Luego de un año de gestión legislativa, además de permanentes apariciones en medios, la mayor parte de los asambleístas de la oposición no parecen estar realizando un trabajo que aporte a la fiscalización efectiva al Órgano Ejecutivo, que permita incorporar proyectos de ley y propuestas realizables al trabajo estatal o que permita canalizar las demandas del bloque social al que representan. Oposición legislativa también con saldo negativo.

Por otro lado, sus autoridades regionales y locales, sean Gobernadores(as) o Alcaldes(as) aún no han terminado de consolidar su gestión y evidentemente andan bastante lentos en la ejecución de sus proyectos y sus presupuestos. Tienen graves problemas para equilibrar sus finanzas y dependen seriamente de las transferencias que les haga el Gobierno Central. Oposición regional aún lenta y en recomposición.

También es evidente que salvo en el caso de Creemos, de Luis Fernando Camacho, los niveles de coordinación entre el accionar de sus representantes legislativos nacionales, sus autoridades regionales y sus liderazgos nacionales, no existe dentro de la oposición un evidente ordenamiento estratégico de su accionar y su discurso. Entonces tenemos una oposición atomizada y restringida a lo regional.

Finalmente, en las últimas semanas, quizás al percatarse de esta situación, Manuel Morales del CONADE propone la creación de una alternativa política – electoral, diferente o complementaria a la ya existente, considerando que su organización representa a un sector de la población que tiene suficiente fuerza como para sacar al MAS del poder. En la lectura que hace del paro nacional del pasado octubre, además de ser optimista, habla de la rearticulación de los "Pititas". Entonces, la oposición al MAS, parece discurrir por vías diferentes a la de los actores partidarios.

En resumen, estamos ante una oposición política – partidaria absolutamente disminuida, ineficaz y con los mismos problemas estructurales que la caracterizaron los pasados 15 años. Falta de propuestas, estructuras y liderazgos. Casi nada, diría cualquier lector.

Entonces, en este escenario tan negativo ¿A qué juega? ¿Cómo piensa sobrevivir?

Sencillamente, a lo mismo que jugó los pasados 15 años, montarse a la ola del descontento y la preocupación de los sectores conservadores de la sociedad boliviana y cosechar todo lo posible del desgaste de los verdaderos nuevos actores de la oposición nacional: las instituciones politizadas de la sociedad civil (comités cívicos, colegios de profesionales, organizaciones religiosas, etc.), la ciudadanía articulada en y a través de redes sociales y los verdaderos líderes de esta oposición, los medios de comunicación (no todos, evidentemente).

La oposición partidaria ha asumido que su rol es de simple atizador de ciertas problemáticas y demandas sociales que vienen precedidas por sendas campañas mediáticas. Es el simple encargado de echarle gasolina al fuego.

Creo que es esta situación de quiebre o recomposición de las dinámicas opositoras en Bolivia, la pobreza de la oposición política partidaria, la generación mediatizada de ambientes de artificial indignación, incertidumbre e intolerancia y la falta de mecanismos de articulación entre las demandas ciudadanas y la oposición política la que termina explicando el por qué el antimasismo apuesta a medidas políticamente suicidas como las del convocado paro nacional indefinido del lunes 8 de noviembre, que tiene, entre los pocos resultados esperables, una oxigenación a una oposición que se ahoga en sus debilidades.

¿Quién paga la factura de este desorden e incapacidad en las filas de la oposición? La economía de la gente.

La verdad, me aterra pensar en cómo se habrían organizado si ganaban las elecciones democráticamente. Porque ya sabemos que sucede y qué hacen con la administración del Estado cuando estos señores (y señoras) toman el poder.

Es necesario tomar en cuenta:

1. Una reciente encuesta de Captura Consulting señala que el 67% de la población no está de acuerdo con el paro nacional convocado para el próximo 8 de noviembre. Si es de sentido común que es contraproducente y antipopular ¿Por qué lo impulsan? Evidentemente, porque sólo el conflicto los mantiene con vida.

2. El Comité Pro Santa Cruz se suma militantemente a los sectores de gremiales que son quienes realmente creen en este paro. Y junto a él, otros comités y colegios profesionales. Nuevamente algunos sectores populares terminan siendo utilizados como punta de lanza de los sectores más acomodados.

3. Nuevamente las RRSS se vuelven el espacio para convocar a la gente a tomar las calles, legítima pero acríticamente. Para generar un clima de indignación hay denuncias de nuevos impuestos digitales, de venezolanización de la economía, de nuevas restricciones a las libertades individuales, de extraños movimientos de tanques y militares, etc. ¿Alguien vio un análisis objetivo sobre la mentada Ley 1386, motivo del paro?

Manuel Mercado Gordillo es especialista y asesor en comunicación política.