Todo comenzó con una canción. El galardonado músico Willy Claure visitó La Razón Radio, el programa conducido por Rubén Atahuichi y Jorge Castel, en el acostumbrado segmento musical de los viernes.
Al son de Cuentos del mundo, compuesto por Matilde Casazola, se vieron las primeras imágenes de Claure en esta visita al galpón del periódico, donde dedicó su tiempo a cantar y hablar de la importancia de la cueca boliviana.
"Mi vida entera está dedicada a la cueca boliviana. A darle el sitial que le corresponde", dijo el compositor en el stream, ya disponible en la página de Youtube del periódico.
Últimamente, Claure se ha dedicado no solo a la parte musical sino a que se la respete, se la quiera y se la reconozca más allá de las fronteras bolivianas.
Claure, a propósito de sus famosas Cuecas para no bailar, reveló que su forma de vivir la cueca siempre ha sido más acústica que visual. Lo suyo no es tanto el baile y es por eso que algunos de sus temas no tienen la estructura tradicional.
"Los bailarines, cuando bailan cuecas, cuentan tiempos, pues no son músicos y se guían contando de 8 a 12 tiempos para dar vueltas. Y algunas cuecas mías no tienen esta estructura y a los bailarines les faltan o sobran algunos pasos", explicó.
Claure, como presidente de la Fundación Cultural de la Cueca Boliviana (FCCB), sabe mucho acerca de estos pequeños detalles que hacen a una cueca tradicional o alternativa. Por lo mismo, un 93% de las Cuecas para no bailar son, en realidad, bailables, pese a que son un poco más lentas.
Minutos después de esa explicación, Claure tocó Cueca es, una melodía oriental compuesta por el cruceño Óscar Barbery.
"Esa es la que estoy cantando donde voy pues me gusta mucho la letra y el hecho de ser una cueca oriental boliviana es muy importante pues la cueca simboliza unión".
La historia de Cantarina
Pensando en la cantante Emma Junaro, así fue que Claure compuso la melodía de Cantarina en 2001. No fue hasta el 2004 que en el disco Alternativa se la estrenó en su versión instrumental con la colaboración del guitarrista Manuel Monroy.
"Estaba dedicada a Emma Junaro porque yo toqué con ella durante poco más de 20 años y como que le debía una cueca. Siempre le dije que le compondría una por el cariño y por todo esto que significó trabajar juntos", explicó el músico.
Junaro, con quien Claure trabajó desde sus 18 años, fue quien puso el título a la canción, basándose en el apodo que el guitarrista le había dado a lo largo de los años.
"Pero el 2009 don Antonio Eguino me contactó por medio de Wendy Alcazar y me pidieron algunas cuecas pues estaban rodando la película Los Andes no creen en Dios. Le di algunas melodías mías, entre estaba Cantarina y me pidió que le pusiera letra", relató Claure.
Él ya había escrito una letra que hablaba de Emma Junaro, pero Antonio Eguino quería una letra que hablara de la voluptuosidad del famoso personaje literario de Adolfo Costa Du Rels: la Miski Simi.
"Yo no podía hacer una letra así. Hice un trabajo metafórico hablando de la belleza de la voz de Emma, de su persona. Lamentablemente esa letra se perdió", afirmó el guitarrista.
Tuvo que intervenir el actor y cantautor Milton Cortéz, quien terminó escribiendo la letra que hoy en día se ha hecho tan popular y se escucha en todas las ciudades de Bolivia.
Y, como para cerrar el tema, Claure tocó Cantarina en vivo para el público del stream.
En tierras europeas
Nacido en la Cochabamba de 1962, desde 1997 que la vida de Claure estuvo muy enlazada a Zürich en Suiza. Particularmente al aeropuerto de la ciudad donde por años fue músico ambientalista de la terminal.
En ese tiempo el recientemente fallecido músico Octavio Rivera le brindó consejos y un estudio de grabación. Para Rivera las cuecas no iban a funcionar en tierras europeas y le sugirió que tocara música más popular como Guantanamera o Bésame mucho.
Lo hizo, un poco a la rápida según él, pero Rivera insistió hasta que sacó el disco Die Bekannteste melodien (1997) que, en su nuevo trabajo en el aeropuerto de Zurich, se vendía muy bien.
"Asumí este trabajo. Empecé a tocar estos temas no de mala gana sino de forma agradable para que no signifique una cruz para mí y por eso la gente se detenía a escuchar y compraba los discos", dijo Claure.
Tanto éxito tuvo Die Bekannteste melodien que tuvo tres volúmenes más. Gracias a estos discos, Willy Claure pudo sacar el resto de la discografía de su amplia trayectoria.
Y tras reflexionar en las diferencias entre los públicos de Bolivia y Europa, tocar y cantar Cueca para no bailar, contar su agradable experiencia con los conciertos de Zoom y hablar un poco de qué hará a futuro, el maestro de la guitarra se despidió del programa cantando una versión del taquirari Yungueñita, parte de su disco Más cuecas para no bailar (2019).
Willy Claure, una vida dedicada a la cueca boliviana
El cantautor visitó el programa La Razón Radio donde tocó sus temas y contó anécdotas detrás de estas composiciones.
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