La Asociación Nacional de la Prensa (ANP) reportó agresiones contra periodistas durante los bloqueos y enfrentamientos registrados entre mayo y junio. Además de advirtió sobre las dificultades económicas que amenazan a los medios de comunicación.
Según el reporte, los ataques incluyeron golpes, piedras, hondas, dinamita, pirotecnia y gases lacrimógenos, tanto por parte de manifestantes como durante operativos policiales, mientras los trabajadores de la prensa cumplían con la cobertura informativa.
El bloqueo y los conflictos sociales se prolongaron durante 53 días, desde el 1 de mayo, con bloqueos impulsados por organizaciones vinculadas a la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores afines al expresidente Evo Morales. Durante ese periodo, varios periodistas resultaron heridos mientras cubrían las movilizaciones. La Defensoría del Pueblo también reportó afectaciones a la libertad de expresión y registró a trabajadores de la prensa entre las personas lesionadas durante los desbloqueos
Entre los casos denunciados están las agresiones contra el periodista Hanz Peñaloza, de Gigavisión, quien el 14 de mayo recibió el impacto de un proyectil de gas lacrimógeno en el rostro. Dos días después, los periodistas Vladimir Rojas y Ramiro Charca, de Radio Televisión Popular (RTP), resultaron heridos durante una emboscada de bloqueadores en Lipari, al sur de La Paz. Asimismo, el 22 de mayo, el corresponsal de la agencia internacional GlobaLAT, César Gonzales, recibió atención médica de urgencia por una lesión provocada por fuegos pirotécnicos durante los enfrentamientos en la sede de Gobierno.
Las agresiones también alcanzaron a equipos periodísticos en Santa Cruz. El 6 de junio, un vehículo de ATB fue asaltado en San Julián, donde el conductor fue amenazado con un arma blanca y los atacantes sustrajeron accesorios de los equipos y pertenencias personales. Ese mismo día, el periodista Álex Contreras Siñani y el camarógrafo Saúl Janco, de Radio Televisión 24 de Junio, escaparon de un ataque con machete; además, una motocicleta fue robada y otra incendiada durante el incidente.
A estos hechos se suman las dificultades económicas que enfrentan los medios, especialmente por la reducción de los ingresos publicitarios, la competencia de plataformas digitales y la reproducción no autorizada de contenidos periodísticos. La ANP expresó su preocupación por la vulneración de los derechos de autor y la difusión de información sin fuentes identificables, situaciones que, según la entidad, afectan la confianza pública y la sostenibilidad del periodismo profesional.
La crisis financiera ya tuvo consecuencias en medios con larga trayectoria. El periódico Opinión, de Cochabamba, suspendió la impresión de sus ediciones en papel después de 41 años de actividad, aunque continúa publicando información en su página web. Por su parte, Correo del Sur, de Sucre, alertó sobre el riesgo que representan cinco procesos laborales que exigen pagos millonarios y que, según sus ejecutivos, amenazan la continuidad del medio. La empresa reconoció sus obligaciones, pero denunció presuntas "prácticas extorsivas" durante los procesos judiciales.
En octubre, la ANP también denunció una campaña de descrédito y silenciamiento institucional. La organización alertó sobre presuntas acciones destinadas a excluirla de espacios de representación, captar fondos en su nombre y reproducir sus contenidos sin autorización. Además, advirtió sobre la circulación de un comunicado falso que utilizaba su logotipo y que, según la entidad, podría perjudicar sus vínculos diplomáticos. En este contexto, las agresiones físicas, las presiones institucionales y las dificultades económicas configuran un escenario complejo para el ejercicio del periodismo y el acceso de la ciudadanía a información independiente.
ANP reporta ataques a periodistas en bloqueos y alerta sobre crisis económica en medios bolivianos
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