El proceso de investigación por el atentado contra la abogada Nadia Beller en el Hotel Swissôtel enfrenta un panorama complejo. Una revisión detallada de las declaraciones públicas de la denunciante frente a los registros oficiales del caso devela un conjunto de al menos una docena de contradicciones e inconsistencias.
Estos contrastes, que van desde los informes médicos hasta la cronología del auxilio, siembran dudas sobre la precisión de las acusaciones.
Uno de los puntos más llamativos en la investigación es la discordancia temporal del suceso.
Beller afirmó ante los medios que, tras sufrir el ataque armado, simuló su fallecimiento durante aproximadamente 30 minutos para evitar que los agresores la remataran.
Sin embargo, el informe técnico del capitán José Argandoña, jefe médico del servicio de ambulancia MIA, certifica que la llamada de auxilio ingresó a las 20:34. A su vez, las cámaras de seguridad del hotel registraron el tiroteo a las 20:37. Esta diferencia de minutos devela que el socorro se solicitó de manera oficial tres minutos antes de que ocurriera el presunto atentado.
A esta inconsistencia se suman las discrepancias sobre el daño físico recibido.
En entrevista con DTV, Beller aseveró de forma categórica que recibió "por lo menos cuatro impactos de bala" y que el personal médico de emergencia ratificó ese número de disparos.
No obstante, los informes de la intervención quirúrgica en la Clínica Metropolitana de Las Américas y la valoración del IDIF determinaron de manera unánime que la víctima recibió tres impactos. Los cirujanos extrajeron exactamente tres proyectiles calibre 9 mm de la región del tórax, zona donde la víctima lucía únicamente tres parches médicos en sus posteriores apariciones televisivas.
ROL ESTATAL
Beller aseguró que asistió a la cita del Swissôtel porque su expareja, Fernando Cerimedo, le garantizó que contaba con una escolta policial de protección. Sin embargo, en su propio relato detalló que acudió al encuentro tras ser contactada por personas de identidad desconocida mediante un número de WhatsApp anónimo ("E. Huanca"), y admitió que nunca supo quién facilitó su número telefónico a estos intermediarios.
Asimismo, Beller denunció de que existe un "encubrimiento institucional" pero se contradijo con sus propias declaraciones. La activista acusó al Gobierno, a la Policía y a la Fiscalía de "tapar" una agresión física previa atribuida a Cerimedo.
No obstante, en la misma declaración reconoció que las autoridades policiales y del Ministerio Público acudieron de inmediato a su domicilio para auxiliarla tras ser alertadas por un periodista.
El operativo no prosperó debido a que ella misma tomó la decisión de no abrir la puerta, según ella misma reveló, lo cual impidió la labor investigativa de las autoridades.
De igual forma, denunció que el Gobierno busca silenciarla. Pero hasta ahora se conocer que el Ejecutivo, a través del Ministerio de Gobierno, ordenó la aprehensión casi inmediata del sospechoso y solicitó una investigación exhaustiva sin interferencias.
Paralelamente, la supuesta "mordaza de prensa" que denunció la activista queda desvirtuada ante la masiva cobertura nacional e internacional de sus declaraciones en varios medios de comunicación a nivel nacional e internacional.
CORRUPCIÓN
El origen de la información sobre presuntos actos de corrupción estatal es otro de los aspectos cuestionados del caso. El 18 de agosto, Beller declaró ante los medios que "trabajaba con ellos" y que fue testigo directa de los supuestos negociados.
No obstante, días después modificó su postura en su muro de Facebook: "Lo que conozco de determinadas circunstancias lo conozco de manera referencial, porque me fue manifestado por el propio Fernando Cerimedo".
ASPECTOS PENDIENTES
A la fecha, el caso mantiene vacíos de alta relevancia para el debido proceso. Los autores materiales del atentado (los presuntos sicarios) continúan prófugos, y todavía no se conoció el informe pericial definitivo de balística de la escena del crimen.
N°
Declaración de Nadia Beller
Evidencia y contradicción
1
Afirmó en su entrevista exclusiva: "Por lo menos tengo cuatro impactos de balas" y agregó: "El médico dice que fueron más de cuatro".
Los informes médicos, policiales y la cirugía del 18 de agosto confirman que recibió tres impactos y que se extrajeron exactamente tres proyectiles calibre 9 mm.
2
Afirmó que el imputado le aseguró que ella "estaba escoltada" por policías.
En su mismo relato admitió que acudió al hotel tras la citación de personas de identidad desconocida por medio de un WhatsApp de un remitente anónimo ("E. Huanca") y que nunca supo quién les dio su número.
3
Aseveró que Cerimedo controla un grupo policial de élite que solo responde ante él, que la Policía no actuaría en su contra y que el Gobierno lo cubriría.
El sospechoso fue arrestado de forma casi inmediata por policías después del atentado por orden del ministro de Gobierno, y posteriormente fue aprehendido por la Fiscalía.
4
Afirmó que el Gobierno, la Policía y la Fiscalía "taparon absolutamente todo" cuando denunció una agresión física anterior.
Reconoció en su propio relato que policías y fiscales acudieron a su domicilio tras una alerta de un periodista, pero ella decidió no abrirles la puerta, lo cual supuestamente impidió la labor investigativa de las autoridades.
5
Sostuvo de manera pública que "el Gobierno es el principal interesado en callarme".
Modificó esa postura y personalizó los ataques en contra de Cerimedo.
6
Denunció que la prensa está mayoritariamente comprada y que existe una orden de silencio o mordaza sobre su caso.
Sus declaraciones y extensas entrevistas contaron con una difusión masiva e ininterrumpida en medios de alcance nacional e internacional.
7
Declaró que simuló estar muerta por aproximadamente 30 minutos en el piso para evitar que los agresores la remataran.
El reporte del jefe médico de la ambulancia MIA registra la llamada de auxilio a las 20:34, mientras las cámaras de seguridad captaron el atentado a las 20:37, lo que prueba que el socorro se pidió tres minutos antes del presunto ataque.
8
Denunció que Cerimedo miente al calificar la relación de pareja como una simple "aventura".
En una captura de chat del 25 de marzo que ella misma publicó, el imputado se refiere a su relación como de "4 meses".
9
Afirmó en su declaración inicial ante DTV en relación al imputado: "Claramente quería deshacerse de mí".
Posteriormente declaró en su muro de Facebook que necesita esclarecer "quién es la persona que puso mi vida en peligro", el poder que tiene y las razones, lo cual matiza y diluye su acusación directa inicial.
10
Sostuvo de forma pública: "No conocí ni mantuve relación con las personas que pudieran estar involucradas".
El 18 de agosto aseveró de manera textual en su declaración: "Fui testigo de los negociados que hace el Gobierno de Rodrigo Paz".
11
Afirmó que tenía evidencias físicas de corrupción guardadas en su teléfono celular: "Tengo pruebas de muchos de los extremos".
En al menos tres entrevistas y en su publicación de Facebook admitió que lo que conoce de tales circunstancias lo sabe de manera referencial por lo que le manifestó el propio imputado durante su convivencia.
12
El 24 de agosto aseguró que no formó parte de los delitos y que solo los conocía de manera referencial.
El 18 de agosto declaró textualmente que "estaba trabajando con ellos" y que fue testigo de los negociados del gobierno.
El caso Beller-Cerimedo puso en evidencia al menos una docena de contradicciones
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