El excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga, salió de la cárcel este viernes en la noche, tras estar dos años encarcelado preventivamente en el penal de El Abra de Cochabamba, para cumplir su detención domiciliaria.
"Por fin se hace justicia. Me voy impresionado de esta cárcel, dos años injustamente encerrado", señaló el principal acusado por el caso de la 'asonada golpista' del 26 de junio de 2024.
El tribunal del caso denominado asonada militar dispuso el lunes la detención domiciliaria, tras una audiencia de cesación a la detención preventiva. Además, deberá cumplir medidas sustitutivas como presentarse periódicamente ante el Ministerio Público. Además, sui defensa aseguró su presencia en el juicio por el caso del 26-J.
El proceso en su contra está relacionado con la asonada militar del 26 de junio de 2024, cuando tropas fueron desplegadas en la plaza Murillo con el presunto objetivo de gestar un golpe de Estado contra el entonces presidente Luis Arce.
Las nuevas fechas para el desarrollo del juicio fueron fijadas para el 24, 25 y 26 de agosto.
En ese sentido, el pasado miércoles Zúñiga acusó al gobierno del expresidente Luis Arce de haber involucrado a las Fuerzas Armadas en una supuesta "trampa" para crear la narrativa del "fantasma del golpe" de Estado en junio de 2024.
"Nos han metido en una trampa, en una emboscada del Gobierno (de Luis Arce) para crear un fantasma del golpe", afirmó el exjefe militar tras abandonar el Tribunal Departamental de Justicia de La Paz.
Según Zúñiga, horas antes del despliegue de tropas, la tarde del 26 de junio de 2024, los movimientos sociales ya estaban esperando con carteles, junto con exautoridades de la administración de Arce, para salir a protestar contra la supuesta intención de gestar un golpe de Estado.
"O sea que ellos ya sabían con anticipación (todo lo que iba a acontecer), nos estaban montando una trampa", afirmó Zúñiga.
Las versiones de Zúñiga
En diciembre de 2025, Zúñiga ya había afirmado que lo ocurrido el 26 de junio fue una "trampa" y el movimiento militar fue instruido por el Gobierno y el expresidente Luis Arce.
Afirmó que antes del 26-J, tuvo una reunión con la exministra de la Presidencia, María Nela Prada; el exministro de Defensa, Edmundo Novillo; y el analista Hugo Moldiz, a quien señaló de ser quien planificaba "todas las acciones sucias" del anterior Gobierno.
Según su versión, en esa reunión las autoridades le señalaron que el presidente Luis Arce estaban "frente una amenaza principalmente del sector transporte" y por eso recalcaron la importancia de "demostrar el apoyo del poder militar al Gobierno legalmente constituido".
Zúñiga señaló que en el momento aceptó realizar el movimiento militar ya que "era una orden" y también se le dijo que había una "amenaza al país". "No sabía de las oscuras intenciones", señaló.
El excomandante del Ejército afirmó que el pedido para el movimiento militar fue una "trampa", pues, dijo, el 26 de junio el Gobierno tenía planificado el escenario para acusar un intento de Golpe de Estado.
Incluso, acusó a las exautoridades de buscar un enfrentamiento entre los militares contra la Policía o las organizaciones sociales y llamó "héroes" a los miembros del Ejército ya que no cayeron en las provocaciones y lograron "controlar la situación".
No obstante, hasta ahora no explicó porque ese día habló de "recuperar la patria" y conformar un nuevo Gabinete. Además, tampoco hizo referencia a por qué encabezó el movimiento militar después de haber sido destituido del cargo de Comandante del Ejército e incluso porque tenía ya preparado un discurso para asumir la presidencia.
El Gobierno de Luis Arce, cabe recordar, presentó un documental sobre el 26-J en el que muestra videos de las declaraciones testificales de Zúñiga y éste señala que se le pidió "matar o capturar" al presidente Luis Arce.
Según muestra el documental, Zúñiga declara que ese 26 de junio recibió llamadas telefónicas del activista Luis Fernando Hamda en el que le advertían que Arce bajaría a confrontarlo y se le pedía "capturarlo o asesinarlo".
Además, el audiovisual cuestiona qué implicación tiene en el hecho el expresidente Evo Morales, puesto que él alerto de los movimientos militares incluso días antes de lo ocurrido.
El 26 de junio, el excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga, movilizó a un grupo de militares encapuchados con quienes tomó la plaza Murillo con tanquetas y efectivos con armas de grueso calibre.
En uno de esos blindados estaba Zúñiga, que un día antes fue informado de su relevo, además de Juan Arnez, de la Armada Boliviana, y Marcelo Zegarra, de la Fuerza Aérea Boliviana; sin embargo, este último "había hecho conocer que no estaba de acuerdo" con este accionar, según las investigaciones de la Fiscalía.
El Gobierno afirma que lo ocurrido el 26 de junio fue un fallido intento de Golpe de Estado. Ese día, de hecho, Zúñiga habló de que el Ejército buscaba "recuperar la patria" y habló de formar un nuevo gabinete.
Según las investigaciones incluso tenía preparado un discurso para asumir la presidencia del Estado.
Tras un careo con el excomandante del Ejército, el expresidente Luis Arce optó por posesionar a un nuevo alto mando militar, mismo que ordenó el repliegue de las unidades a sus cuarteles, con lo que finalizó los momentos de tensión en el centro político del país.
Zúñiga sale de la cárcel para cumplir detención domiciliaria: "Por fin se hace justicia"
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