Cabo Verde hizo sufrir a la Argentina de Messi, que avanzó a octavos en el alargue


Argentina tuvo que sufrir hasta el último aliento para seguir defendiendo su corona. La campeona del mundo necesitó 120 minutos para derrotar por 3-2 a una sorprendente Cabo Verde, que estuvo a minutos de firmar el gran batacazo del Mundial. Lionel Messi abrió el camino, el arquero Vozinha sostuvo la ilusión africana con una actuación monumental y un autogol de Diney Borges, en el segundo tiempo suplementario, terminó por romper la heroica resistencia del debutante.
La lógica terminó imponiéndose, pero sufrió como pocas veces. El 3-2 final clasificó a la Albiceleste, pero el resultado apenas refleja el padecimiento de un equipo que durante largos pasajes estuvo contra las cuerdas frente al benjamín del Mundial.
Desde el inicio quedó claro que no habría paseo argentino. Cabo Verde salió sin complejos y en los primeros minutos ya había inquietado a Emiliano Martínez con un remate de Ryan Mendes que encontró la intervención salvadora de Facundo Medina.
Argentina respondió con su capitán. Lionel Messi comenzó a hacerse dueño del partido y a los 18 minutos encontró un mano a mano que parecía terminar en gol, pero apareció el inmenso Vozinha para ahogarle el grito con una atajada extraordinaria. El arquero caboverdiano empezaba a construir una actuación inolvidable.
La resistencia africana duró hasta los 29 minutos. Thiago Almada encontró espacios, la pelota terminó en los pies de Messi y el capitán definió con la tranquilidad de siempre para colocar el 1-0 y darle algo de aire a un equipo que dominaba, aunque sin la contundencia habitual. Sin embargo, el gol no quebró el espíritu de Cabo Verde.
El complemento mostró otra cara, los africanos adelantaron líneas y comenzaron a creer que el golpe era posible. A los 14 minutos, Deroy Duarte silenció el estadio al definir una gran jugada colectiva y con un doble caño que pasaba en medio de los pies de la defensa argentina logra establecer el inesperado 1-1.
La igualdad desordenó por completo a Argentina. Scaloni movió el banco y envió a la cancha a Julián Álvarez, Nicolás González y Leandro Paredes buscando recuperar profundidad. Las ocasiones aparecieron una tras otra, pero siempre encontraron la misma respuesta: Vozinha.
El arquero volvió a ganarle un mano a mano a Messi, desvió un potente remate de Enzo Fernández y, sobre el final del tiempo reglamentario, le sacó otra pelota imposible al capitán argentino cuando el gol parecía inevitable.
Mientras Argentina atacaba desesperadamente, Cabo Verde también tuvo el triunfo. Kevin Pina remató apenas desviado y Deroy Duarte obligó al «Dibu» Martínez a intervenir para mantener con vida a la Albiceleste.
Los 90 minutos terminaron con Argentina atacando sin descanso y Cabo Verde defendiendo con alma y vida. La campeona del mundo, por primera vez en el torneo, había pedido la hora.
El alargue mantuvo la intensidad
Apenas comenzado el primer tiempo suplementario, Lisandro Martínez apareció para conectar un balón en el área y devolverle la ventaja a la Albiceleste. Parecía el golpe definitivo, pero Cabo Verde volvió a levantarse.
A los 13 minutos, Sidny Lopes, jugador del Benfica, lanzó un latigazo con la derecha que quitó las telarañas de la portería y marcó el 2-2, desatando la incredulidad en las tribunas. El sueño africano seguía intacto y los penales comenzaban a aparecer en el horizonte.
Argentina volvió a lanzarse con todo. Messi volvió a encontrarse con Vozinha, Julián Álvarez estuvo cerca y Enzo Fernández también probó desde fuera del área, mientras Cabo Verde respondía con peligrosos contragolpes que obligaban a intervenir constantemente a Lisandro Martínez, Cristian Romero y Emiliano Martínez.
La resistencia recién se rompió en el segundo tiempo suplementario, a los seis minutos, un centro de Messi sembró el caos en el área africana. Cristian Romero alcanzó a conectar el balón y Diney Borges, en su intento por despejar, terminó empujándolo contra su propio arco para decretar el 3-2 definitivo.
Ni siquiera con la ventaja hubo tranquilidad, Cabo Verde se fue encima en busca del empate. Diney Borges casi se reivindica con un remate que obligó al «Dibu» Martínez a intervenir; luego Sidny Lopes volvió a exigir al arquero argentino y, en los últimos minutos, Hélio Varela y Jamiro Monteiro llenaron de centros el área albiceleste.
Argentina terminó «pidiendo hora», despejando cada balón como si fuera una final. Lisandro Martínez, Leandro Paredes, Cristian Romero y Nicolás Tagliafico multiplicaron cierres providenciales hasta que llegó el pitazo final.
La campeona sigue en carrera, aunque dejó muchas dudas. Cabo Verde, en cambio, se marchó entre aplausos. El debutante cayó de pie después de llevar al límite al campeón vigente, apoyado en un arquero gigantesco y en un equipo que nunca dejó de creer, los africanos se despidieron dejando la sensación de haber escrito una de las historias más memorables de este Mundial.