Iglesia y Defensoría piden "madurez" y "sensibilidad" a gobernantes y movilizados


La Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo exhortaron a las autoridades del Gobierno y a los sectores movilizados a priorizar el diálogo como mecanismo para resolver la crisis que atraviesa el país, marcada por protestas y bloqueos que se prolongan desde hace un mes en el departamento de La Paz y que se han extendido a otras regiones.
"Bolivia y su pueblo demandan de sus gobernantes y sectores movilizados la madurez y la sensibilidad necesarias para deponer intereses particulares en favor del bien común", dice el pronunciamiento.
Ambas instituciones se expresaron después de que la Central Obrera Boliviana (COB) descartó dialogar con el Gobierno y mantener sus medidas de presión.
Mediante el pronunciamiento conjunto, señalaron que el diálogo "sincero, empático y constructivo" constituye la única vía legítima y eficaz para superar los conflictos actuales y alcanzar acuerdos que preserven la convivencia pacífica.
"El verdadero entendimiento democrático nace de escuchar las necesidades mutuas, permitiendo alcanzar acuerdos sostenibles que preserven el tejido social y garanticen la convivencia pacífica de todos", señala el documento.
La Iglesia Católica y la Defensoría exhortaron a los actores involucrados a reconsiderar las posturas que impiden o retrasan la instalación de una mesa de diálogo.
"Cerrarse a la concertación solo profundiza el sufrimiento de la población, desgasta la paz social y posterga las soluciones urgentes que la ciudadanía requiere y merece con justa razón", indicaron.
Asimismo, sostuvieron que "la verdadera valentía radica en tener la capacidad de ceder por el bien común".
Las instituciones también advirtieron que el uso de la fuerza, la coacción o cualquier manifestación de violencia no contribuirán a resolver la crisis y, por el contrario, pueden profundizar la división social.
"El uso de la fuerza, la coacción o cualquier manifestación de violencia —venga de donde venga— jamás será un mecanismo propiciador de soluciones reales, sino un detonante de mayor rencor, odio y división", afirmaron.
Añadieron que la violencia genera nuevas confrontaciones y deja heridas sociales cuya reparación puede tomar décadas. En ese sentido, llamaron a reemplazar "la ofensa por la propuesta, las piedras por la palabra y los bloqueos por el entendimiento".
Finalmente, la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo reiteraron su disposición para facilitar espacios de acercamiento entre las partes y consideraron que la actual coyuntura exige responsabilidad de todos los actores.